Siempre nos quedará el resto de los veranos.

martes, 8 de marzo de 2011

Lenguaje, ENTREVISTA.

Buenos días. Nos encontramos en el colegio Escuelas Pías de Logroño, y en este momento estoy acompañada de don Antonio Davalillo, profesor del centro.
-     Buenos días Davalillo. Acabamos de enterarnos que usted se jubila. ¿Cómo se siente?
-     Buenos días a ti también. Decirte que me siento feliz ya que no me jubilo del todo, de los seis cursos a los que estoy dando clase actualmente, sigo con uno de ellos.
-     Pero, ¿no le da pena dejar todos estos años atrás de enseñanza?
-     Pues claro que me da pena, pero como he dicho antes no todos se van a salvar de mí –añadió riéndose.
-    Me imagino que serán muchos los momentos vividos en el centro.
-    Sí –asintió. Después de cuarenta y un años en este colegio dejas muchos recuerdos y momentos felices atrás.
-    De todos esos momentos vividos, ¿con cuál te quedas?
-    No sabría decirte, para mí ha sido todo bueno aquí. Lo mejor que me llevo son mis compañeros que son unas grandes personas y todos los alumnos que han pasado por aquí y he tenido el gusto de darles clase.
-    Después de todos estos años de enseñanza, ¿qué es lo mejor que te llevas?
-    Como he dicho anteriormente a mis compañeros y alumnos, a los cuales me ha encantado enseñarles cosas nuevas y compartir buenos momentos con todos.
      Y deciros que hace cuarenta y un años conocí a mi mujer, Begoña, y para mí es
      uno de los mejores momentos vividos.
-    ¿Por qué decidiste dedicarte al mundo de la enseñanza y de los niños?
-     Pues que decirte, cada uno se guía por la rama que mejor se le de y más le guste. Así que a mí me gustaban las matemáticas y la enseñanza, ya que me encantan los niños, aunque me ha tocado dar a cursos de no tan niños –respondió riendo.
-    Ahora que vas a dejar este mundo, ¿quisieras seguir enseñando como lo has hecho hasta ahora?
-    Claro que sí, para mí sería un placer el seguir dando clases particulares de matemáticas, ya que digamos que es una de las asignaturas hueso para los alumnos.
-    ¿Así que usted prefiere seguir dando clases y no descansar tras todo este tiempo de dedicación y esfuerzo?
-     Hombre, un descansito siempre viene bien, pero me gustaría seguir con lo que he hecho hasta ahora.
-     Y ahora ¿te hubieras querido dedicar a otra cosa?
-     No. Han sido unos años especiales en los que he compartido muchas cosas con muchas personas diferentes, de las que todas me llevo bonitos recuerdos. 
-    Bueno y ya me voy a ir despidiendo pero antes quisiera preguntarle si le gustaría agradecer a alguien todos los momentos.
-    Pues sí. Quisiera darle las gracias a mis compañeros y alumnos, que gracias a ellos estos años de enseñanza se han hecho más cortos.
-    Por último quería agradecerle a usted por este momento que nos has dedicado.
-    Muchas gracias a tí. Gracias y hasta luego.


No hay comentarios:

Publicar un comentario